“A lo mejor no tienes la vida que soñaste, pero posiblemente tienes la vida que muchos sueñan.”
— Anónimo
Berlín
En el verano de 2009, veinte años después de la caída del Muro, viajamos a Berlín. Volamos a Tegel (hoy cerrado) y nos alojamos en el Meliá Berlín, junto al río Spree. Ciudad de memoria y futuro, Berlín combina sobriedad histórica y vitalidad contemporánea.
El Berlín moderno
Empezamos por Potsdamer Platz, símbolo de la transformación urbana, con el icónico Sony Center. A pocos minutos, el Monumento al Holocausto invita al silencio. Imprescindible para entender la historia reciente.
Museos y memoria histórica
El Museo de Pérgamo (Isla de los Museos) nos llevó a Mesopotamia y Persia. En el Reichstag subimos a la cúpula de cristal: apertura y futuro en un mismo edificio. A orillas del Spree quedan fragmentos del muro y memoriales a quienes lo intentaron cruzar.
Paseos por la ciudad
En Alexanderplatz el Reloj Mundial recuerda la RDA. Por Unter den Linden conectamos la Isla de los Museos con la Puerta de Brandeburgo pasando por la Ópera Estatal, la Universidad Humboldt, el Museo de Historia Alemana y la Biblioteca.
Kudamm y Tiergarten
Día de compras por Kurfürstendamm (almuerzo en Hard Rock Café) y tarde en el Tiergarten. Subimos a la Columna de la Victoria para disfrutar de una panorámica excelente.
Consejos prácticos
- Vuelo: hoy se llega por el Aeropuerto Berlín-Brandenburgo (BER).
- Traslados: bus eficiente; el transfer privado es cómodo a la vuelta.
- Alojamiento: Meliá Berlín muy buena opción; también Eurostars y Accor.
- Movilidad: transporte público excelente; compensa un abono turístico.
- Gastronomía: gran variedad multicultural; fácil comer bien sin gastar mucho.
- Duración: 3–4 días para lo esencial.